Alto Urubamba: demarcación territorial y economía local para fortalecer gobernanza
Las comunidades machiguengas Inkaare y Poyentimari vieron fortalecidas su gobernanza a través de capacitaciones para potenciar el tratamiento de productos locales para mejorar sus beneficios en el mercado, y por otro lado, afianzaron su seguridad territorial al realizar el reconocimiento de sus linderos, aspectos clave para resguardar el territorio.
MGT, 14 de noviembre, 2024. Muchas comunidades nativas amazónicas deben enfrentarse la expansión de colonos que amplían sus fronteras agrícolas sin respetar los límites comunitarios, invadiendo territorios indígenas.
Esto genera conflictos que se agravan con el desconocimiento de las propias comunidades de sus límites, así como por no contar con documentación precisa de los títulos de propiedad ni con mapas georreferenciados.
Ante ello, las comunidades machiguengas de Inkaare y Poyentimari, del Alto Urubamba (Cusco, Perú), recibieron acompañamiento técnico y capacitación para que puedan reconocer los límites de sus linderos y garantizar la seguridad de sus territorios.
Ello en el marco de las intervenciones piloto del MGT, beneficiándose a alrededor de 40 y 150 familias de las comunidades Inkaare y Poyentimari, respectivamente, incluyéndose también acciones de fortalecimiento de la economía local.
Conozcamos más sobre este proceso y como impactó a estas comunidades bases del Consejo Machiguenga del Río Urubamba (COMARU), base regional de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), socio del MGT.
Caos y conflicto por desconocimiento de límites
Desconocer la precisión de los límites de los linderos comunales resulta una fuente de conflictos entre los colonos que se expanden y las comunidades machiguengas.
Esto ocurría debido a que las comunidades no contaban con el suficiente asesoramiento en ordenamiento territorial, por lo que demandaban que sus bases sean fortalecidas, por ejemplo, en temas de demarcación.
Ante esta necesidad, en coordinación entre COMARU y el MGT, se tomaron acciones inmediatas.
“Logramos que ambas comunidades tengan sus documentos al día, es decir, una copia de sus planos archivados en registros públicos, algo que no manejaban porque solo sabían que su propiedad estaba titulada, pero no de dónde a dónde”, cuenta Edgar Palma, quien fue facilitador técnico local de la intervención.
El especialista explicó como únicamente los comuneros se guiaban con referencias imprecisas para delimitar el territorio como “de tal cerro a tal cerro”, pero que “ahora ya tienen sus planos”, refirió.
Y es que, lo que se busca es promover la asesoría en el reordenamiento jurídico fiscal de la propiedad comunitaria a través de la georreferenciación de planos archivados y el reconocimiento de los límites de cada comunidad.

Fortaleciendo la producción local
Si bien la relación entre el pequeño productor agrícola y el comerciante mayorista siempre ha sido desigual, esta brecha es mayor cuando se trata de los productores de las comunidades nativas.
Es así que, por ejemplo, las comunidades machiguengas del Alto Urubamba deben subsistir con la producción y venta de café y cacao en grano a comerciantes.
Sin embargo, las ganancias no alcanzan porque lo que pagan los comerciantes que vienen de las ciudades por un kilo de cacao en grano (15 a 18 soles, o 4 a casi 5 dólares) puede llegar a menos de la mitad del costo por el que se vende en los mercados (30 a 35 soles, unos 8 a 9 dólares).
“Es un abuso de los acopiadores de la zona. El productor produce todo el año, pero es el que menos gana. En cambio, el comerciante va con su camión una vez a la semana y dice lo que está dispuesto a pagar. Como la gente necesita un ingreso, termina aceptando lo que el comerciante ofrece”, explicó Palma.
Al ver esta situación el facilitador se propuso que la intervención piloto del MGT se oriente también a mejorar el proceso de producción y a llevarlo más allá mediante la transformación de los cultivos.
“La idea para que puedan darle sostenibilidad a su producción y obtener un ingreso económico mayor fue que ya no solo vendan los granos del cacao o café, sino que ellos mismos se encarguen de transformar estos productos”, indicó Palma.
Así, entre agosto y setiembre de 2023, se impulsaron talleres sobre manejo, cosecha, post cosecha y transformación del café en la comunidad Inkaare (distrito de Kumpirushiato) y de cacao en la comunidad Poyentimari (distrito de Echarate).

La tarea de reunir a las familias indígenas en un solo lugar para capacitarlas no fue tan fácil dado que en la zona no hay vías de acceso construidas, solo trochas que conectan sus viviendas alejadas unas de otras.
Aun así, se logró compartir los conocimientos con demostraciones prácticas de todo el proceso, dejando abierta la posibilidad de adoptar nuevas formas en el tratamiento de los cultivos locales para mejorar la economía comunal.
“En Poyentimari se ha puesto el bichito y ahora un grupo de mujeres se está organizando para tratar ellas mismas de transformar el cacao que producen”, señaló el facilitador, resaltando la necesidad de seguir impulsando este tipo de formación.
En base a este conocimiento, “las mujeres, que son las que más se quedan en las comunidades, pueden dedicarse más a la comercialización del café y cacao, ya que los hombres salen a trabajar fuera de la comunidad”, añade.

Palma, que conoció de cerca el trabajo y las dificultades en territorio, considera que es importante seguir impulsando este tipo de apoyos, aunque sugiere que sea con mayor duración y de forma más desagregada.
“Si bien esto ha sido un piloto, creo que más adelante se podría brindar asistencia a algunas comunidades que ya están empezando con los cultivos; y para darle más sostenibilidad, tendría que ser un acompañamiento de por lo menos seis meses y dividiendo por grupos a cada comunidad, no centralizado”, remarcó.
Sea a través de la delimitación territorial, asesorías para contar con una seguridad jurídica del territorio, así como del fortalecimiento para el empoderamiento de la mujer a través de la economía local, estas resultan acciones clave para fortalecer la gobernanza indígena de los territorios.
