MGT: Gobernanza desde las bases para enfrentar grandes desafíos
La primera fase del Mecanismo de Gobernanza Territorial ha concluido dejando las experiencias de cinco territorios piloto. Durante la implementación de proyectos se reafirmó como la gobernanza está al centro de las soluciones que necesitan los PICL, pero también se han sentado las bases para replicar y escalar este modelo a más regiones.
MGT, 20 de diciembre, 2024.- En un escenario de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, urgen acciones para salvar el planeta.
Sin embargo, asistimos al desgaste de los consensos globales y la falta de una decidida acción conjunta han golpeado duramente la acción climática global.
Por estas razones, hoy más que nunca debemos mirar las soluciones que emergen desde los territorios, es decir, desde la gobernanza y autonomía de los pueblos indígenas y comunidades locales (PICL).
Ellos, además de ser los primeros en padecer los impactos climáticos y la degradación, lidian con diversas amenazas originadas por economías ilícitas y políticas extractivistas que incluso interactúan entre sí.
Como muestra de estas soluciones, surgieron un conjunto de iniciativas desde las particularidades de cada territorio, las cuales con pequeños fondos semilla han sentado algunas bases para encarar tanto el desafío climático y la degradación como otras amenazas latentes, demostrando como los sistemas de gobernanza propios son la clave y están al centro de estas respuestas.
Esta es la apuesta constante del Mecanismo de Gobernanza Territorial, para que estas soluciones se repliquen y los territorios continúen fortaleciendo derechos:
«El Mecanismo de Gobernanza Territorial (MGT) es el tipo de apoyo que debemos impulsar para promover y proveer asistencia técnica y financiera a las organizaciones indígenas», explicó Marcio Halla, director del MGT.
Y es que para llegar a las bases el involucramiento inicial se da a través de sus organizaciones indígenas representativas, como resultado de procesos consultivos.
En el caso del MGT, actualmente le conforman cuatro socios, de los cuales tres son grandes organizaciones indígenas territoriales, desde las cuales se identificaron los primeros territorios piloto.
«Esta iniciativa involucra a las organizaciones indígenas amazónicas AIDESEP, en Perú, y CONFENIAE, en Ecuador, así como a la AMPB, en Mesoamérica. Con ellas estamos trabajando para facilitar el ejercicio de la gobernanza territorial», explicó Halla.
Cabe precisar que el cuarto socio es Forest Trends.
Soluciones desde los territorios
Fueron cinco los territorios acompañados por el Mecanismo de Gobernanza Territorial (MGT) para el desarrollo e implementación de soluciones, como respuesta directa a las demandas de los PICL desde sus propias bases.
Estos territorios piloto, seleccionados de acuerdo a los procesos de sus organizaciones indígenas representativas, a su vez codiseñaron acciones (pequeños proyectos) entre el MGT y las propias comunidades, las que priorizaron sus demandas.
Así, se apuntó a aspectos como fortalecer la seguridad jurídica y reconocimiento de los territorios, sus sistemas de vigilancia, la gobernanza forestal, protección ambiental y economías comunitarias así como los conocimientos ancestrales, cultura e identidad.
Centro Shuar Kiim. Uno de estos territorios piloto fue el Centro Shuar Kiim, de Ecuador, que apostó por acciones para la planificación y regulación del uso, aprovechamiento y conservación de los recursos naturales.
Así como para la asistencia técnica en la gestión de residuos, capacitación en producción agroforestal, entre otras acciones que buscan fortalecer el sistema de gobernanza propio, protegiendo a su vez la Reserva Comunitaria Tiwi Nunka, la primera de Ecuador perteneciente y manejada por una nacionalidad indígena.
Nairi Awari. De otro lado, desde Costa Rica, la experiencia de los indígenas cabécar, de Nairi Awari, más bien apuntó al reconocimiento y recuperación del territorio ancestral, un pendiente por años omitido por diferentes gobiernos.
Por ello sus acciones se orientaron hacia la incidencia legislativa para recuperar el territorio ancestral a través de la valoración y registro de conocimientos ancestrales de los sabios en relación al territorio.
Con dichos registros refuerzan las evidencias para demostrar la posesión ancestral, acción que actualmente combinan con otras estrategias.
Comarca Guna Yala. Si se trata de modelos de gobernanza, los Guna, en Panamá, tienen uno de los más sólidos y ejemplares entre los pueblos indígenas.
Es así que a través del Congreso General Guna (CGG), su máxima instancia de representación, decidieron las acciones a implementarse en algunas comunidades de la Comarca Guna Yala.
Estas pusieron énfasis en el asesoramiento para el saneamiento físico, el empoderamiento de la mujer, asesoramiento para fortalecer el valor agregado a productos locales, así como acciones de recuperación de conocimientos de medicina tradicional, rehabilitación de sendero cultural y ecoturismo.

Territorio Comarca Guna Yala.
Comunidad Nativa La Florida (Perú). Este territorio, base la Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central (ARPI-SC), trabajó la creación y reconocimiento legal del Comité de Vigilancia Comunitaria para así mejorar la protección del territorio ante amenazas como las invasiones.
Para ello se implementó un sistema de alertas tempranas. Asimismo, se impulsó el empoderamiento de jóvenes y mujeres, con énfasis en temas culturales y protección territorial.

Territorio Río Nazarategui.
Poyentimari e Inkaari. Estas comunidades nativas peruanas, bases del Consejo Machiguenga del Río Urubamba (COMARU), trabajaron en torno a la georreferenciación y reconocimiento de límites comunitarios.
Asimismo, en procesos de formación y empoderamiento de mujeres, la asistencia técnica para agregar valor y comercialización al cacao y café -productos locales de la zona-, fortaleciendo así la economía local.
Estrategias del MGT
Cada proyecto piloto fue resultado de un codiseño entre el MGT, la organización indígena representativa y las propias comunidades, priorizando ellas misma lo urgente.
Tal es así fueron sus instancias de representación las diseñaron y aprobaron esta intervención.
«El MGT fue muy respetuoso de la acción interna del CGG”, recordó Jorge Andreve, facilitador técnico del territorio guna.
«Se aprobó el proyecto piloto a través de un congreso y tras un análisis de los técnicos se priorizó el tema territorial», afirmó por su parte Abel Rómulo, facilitador técnico del MGT para la comunidad asháninka de la Florida.
Y es que justamente otra estrategia fue contar con facilitadores técnicos locales en cada territorio, siendo estos elegidos por sus organizaciones indígenas representativas.
Otras estrategias fueron la formación de jóvenes comunicadores de los territorios piloto, así como el desarrollo de programas a medida en temas que fortalecen la gobernanza.
Si bien estas son las estrategias iniciales, tras la experiencia piloto estás pueden potenciarse y replicarse.

Taller en territorio guna sobre gobernanza y financiamiento climático.
Importancia y próximos pasos del MGT
La apuesta del MGT es hacia un financiamiento directo por parte de las comunidades, es decir, desde las organizaciones de primer nivel, que son las bases mismas. Sin embargo, esto implica un enorme desafío en términos de administración y gestión.
Por ello, el MGT da ese acompañamiento técnico-financiero a las organizaciones que están dando sus primeros pasos en la gestión de recursos, pero también se da una valoración de los recursos humanos que hay en los territorios.
«Como territorios somos capaces de manejar fondos, es una experiencia paso a paso para llegar a otros niveles», sostiene Sara Madris, de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques.
Sin embargo, este enfoque también empieza a ser adoptado por la cooperación, como es por ejemplo el caso de la iniciativa BASE (Building Approaches to fund local Solutions with climate Evidence),
“Buscamos canalizar o acortar el camino de los fondos climáticos hacia los actores que realmente realizan la acción climática en los territorios. En ese sentido, el MGT es un aliado importante en la medida que ayudan a construir comunidad y un tejido social que permita implementar las acciones climáticas”, puntualizaron desde la iniciativa.
Luego de estas experiencias piloto, ha quedado en evidencia la relación entre la efectividad de un proyecto y la participación de las comunidades desde las bases.
“Fortalecer una gobernanza más interna, más local, siempre va a ayudar a resolver los grandes problemas que estamos enfrentando”, reafirmó Miguel Guimaraes, de Aidesep.
“Creemos que la transformación necesaria está en las bases”, acotó por su parte Beto Borges, de Forest Trends.
Proceso dinámico
Desde el MGT, como un proceso dinámico y continuo, se mantiene el propósito de garantizar derechos territoriales. Sin embargo, ello siempre pasa por el fortalecimiento de la gobernanza.
“El cuidado y protección de los territorios se da a través de los sistemas de gobernanza que ejercen los territorios y permiten tener ese impacto”, explicó Yovani Alvarado, de la organización Utz-Ché.
Y agregó “por ello se deben reconocer, valorizar, proteger y fortalecer estos sistemas para nuestros pueblos y comunidades. Son los sistemas propios de gobernanza territorial los que permiten tener un impacto en los territorios», agregó.

Territorio Nairi Awari.
Extender el MGT
Si bien esta ha sido una experiencia inicial del MGT que ha dejado lecciones y aprendizajes, ahora están dadas las bases para replicar estas experiencias.
«Es necesario reconocer, regionalizar y escalar este MGT a otras regiones», indicó Chris Van Dam, de Forest Trends.
Siempre desde las bases, sin perder de vista que los programas o proyectos deben reconocer que serán exitosos en la medida en que participen las comunidades.
